ALBERSIDADES DE
PETER
ALBERS
La fotosíntesis
Tendría que
buscar mis apuntes de “Ciencias Naturales” de un muy lejano bachillerato para
recordar bien como es el asunto ese del funcionamiento de las plantas. Así que
trataré de repasar mentalmente y por partes, con alto riesgo de equivocarme.
Pero no importa; el lector más sabido que yo tendrá misericordia de mí y
perdonará mis barrabasadas en materia de botánica. Lo que me interesa realmente
es poner en orden mis ideas con respecto a lo que me llega por los medios
informativos, y ver cómo encaja todo eso en mi realidad.
Creo recordar
que las plantas respiran, aunque no como nosotros; de día exhalan oxígeno y de
noche dióxido de carbono, perjudicial para los humanos, por lo cual no es
recomendable dormir con plantas en el dormitorio. Durante el día, reciben los
rayos del sol y producen algo que se llama “clorofila” que las ayuda en eso de
convertir la energía solar, que absorben por medio de sus hojas, en ayuda para
que los minerales que captan por sus raíces se conviertan en alimento. Más o
menos así. Y ya se va uno imaginando lo importante que es el sol para las
plantas. Lamentablemente para ellas, solo hay un sol, así que tienen que
orientar sus hojas hacia él, para aprovechar mejor sus rayos. Si hubiera varios
soles la cosa les sería más fácil, pues no tendrían que estar apuntando tanto.
Otro elemento
importante para las plantas son las flores. Son, según creo recordar (benditos
apuntes ¿dónde estarán?) sus órganos sexuales. Tienen unas partes llamadas
“pistilos”, que vienen a ser el órgano femenino, y el “androceo” que es el
masculino (no confundir con algún nombre maracucho) y que produce el polen, un
polvito pegajoso que se adhiere a las paticas de los insectos y de esa manera,
cuando ellos vuelan a una flor de otra planta, depositan ese polen en su
pistilo y la fecundan. ¿Y por qué vuelan los insectos de una flor a la otra?
Pues porque resulta que las floren producen un dulce líquido llamado “néctar”
que a ellos les encanta.
Pero sería esta
disertación una tonta y aburrida explicación, si no nos diéramos cuenta que en
el asunto entra una planta llamada coca, que tiene flores (aunque muy
pequeñitas, casi insignificantes) y que
tiene que ver, no solamente con un solo sol, sino con varios.
La coca puede
ser beneficiosa para el ser humano cuando se utiliza, en cantidades adecuadas,
con fines terapéuticos como analgésico. Sus propiedades estimulantes movieron a
un farmaceuta de Atlanta a producir una bebida gaseosa con pequeñas cantidades
del estupefaciente, con tanto éxito que su marca se vende en el mundo entero.
Claro que ahora no contiene esta droga, sino edulcorantes cuya receta se
mantiene en el mayor secreto.
Pero si se abusa
de esas cualidades estimulantes puede caerse en el vicio de su consumo, pues
sus efectos son altamente adictivos, al punto de que la venta a los que caen en
la desgracia de depender de ella es inconmensurablemente lucrativa. El hecho de
estar prohibidos su consumo, tráfico y comercialización, hace que su
adquisición, por ser ilegal, sea pagada a cualquier costo por los adictos,
generando astronómicas ganancias a los delincuentes que con ella comercian. La
captura de los narcotraficantes, como se les llama, es una tarea difícil y
muchos viven en un mundo de lujos y excesos inimaginables para el ciudadano
común y corriente. Y el castigo para ellos es severo, en proporción al daño que
causan a la humanidad.
Pero he llegado
al final de esta columna, y solo tengo una cosa clara: se trata de soles,
flores y coca.
@peterkalbers
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