martes, 9 de febrero de 2016

Aromatizar el café nunca fue tan sencillo


Para lo apasionados que no pueden dejar que beber una buena taza de café diario, siempre están en la constante búsqueda de nuevas experiencias a su paladar. Más allá de probar diferentes marcas o formas de moler, el comensal está en esa constante búsqueda de experiencia extrasensorial que ofrecer una deliciosa y aromática taza.
Los que les apasiona experimentar las diversas formas de elaborarlo correctamente hay formas y técnicas para brindarse una  experiencia única. El sello distintivo comenzará desde la selección de grano hasta molerlo, al instante para tener una experiencia más sublime y natural.
1. Lo primero que se debe considerar es que el sabor es algo tan único la forma de cada grano. Aquí los gustos prevalecerán más allá de la técnica, algunos pueden optar por colocarle nuez moscada, ramitas de canela, anís estrellado u otra especia de su preferencia. Aquí el límite será el cielo para fusionar las combinaciones.
2. El almacenar tendrá un papel sumamente importante. Escoger los granos ya es una tarea laboriosa, para que no pierdan su frescura y sabor lo mejor es almacenarlo en un recipiente hermético.  La luz también puede afectarlo drásticamente, así  que lo mejor es tenerlo en un lugar fresco donde no tenga un contacto tan brusco.  Antes de tapar el recipiente y se concentren los aromas, dejar en el mismo unas ramitas de canela o clavo de olor será el toque perfecto para dejar ese olor de forma permanente. Con el pasar de los días se hará mucho más intenso.
3. Al momento de moler. Es preferible tener un molino sea eléctrico o manual en casa para así poder moler al instante que se va a preparar el café. Este simple caso ayuda a conservar por mucho más tiempo las propiedades. En este mismo proceso de convertir en polvo no solamente se debe añadir  los granos también la especia de su preferencia.
4. La taza también se endulza. Para una experiencia mucho más confortable e innovadora se puede dejar solo un día la tradicional cucharada de azúcar (claro está para los que les gusta ese sabor con tonos amargos) y optar por espolvorear directamente a la taza canela o cacao molido. Para que no se pierda el dulzor la miel o el papelón puede sustituir el protagonismo del azúcar.
Previamente también se puede elaborar un almíbar, en este mismo proceso dejar caer unas cucharadas de vainilla. Pero no todo es dulce y aromas, un toque de licor también es una perfecta opción, sea ron, vodka o de cereza le dará matices distintos a esta exquisita bebida. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario